El dia de los muertos


Esta entrada es un homenaje al cementerio de mi pueblo


Entrada del cementerio de Pollensa




Hoy es el día de Todos los Santos.

Esto viene a ser algo parecido a aquel altar que existía en el Panteón de Roma, dedicado "A un dios desconocido". Los romanos tenían un altar para que cualquier visitante a la ciudad de Roma tuviera un altar para orar a sus dios. De la misma manera, los católico-romanos han elegido un día para rezar a tu santo, si es que no lo encuentras en el santoral. La gente lo hemos interpretado de una forma lógica y nos hemos apropiado del día y lo dedicamos a nuestros muertos; estamos convencidos que son santos o merecen serlos aunque solo sea por haber pasado por este valle de lágrimas, es decir , por el mero hecho de haber vivido.

Me gusta la tradición  del día de Todos los Santos, me encanta llevar flores al cementerio, adornar el lugar donde están nuestros muertos que, con el tiempo, será nuestro espacio. Me parece bien incinerar a los muertos,  ya que es una forma mas higiénica de tratar un cuerpo y de que ocupe menos espacio en su eternidad en la tierra. No me gusta que se esparzan  las cenizas, es poco higiénico; acabamos nadando entre cenizas humanas o comiendo setas que crecen en las cenizas esparcidas en el monte. Francamente es mucho mejor que tengamos un lugar donde nos recojan cuando ya no vivamos y este lugar es el cementerio.

Ya que existe el lugar lo mejor es cuidarlo y el cementerio de mi pueblo esta muy cuidado y es uno de los más bonitos que conozco.

Es un edificio neogótico, propio de la arquitectura romántica,  realizado en sillares de piedra bien tallada, rodeado por un muro de piedra con setos de arbustos e hibiscus en el exterior. En el interior está formado por panteones familiares que se heredan de padres a hijos. 

Todos nos encargamos de que sea un hermoso lugar y no un lugar tétrico. Es un espacio luminoso lleno de flores, arboles y muy limpio. Al cementerio se va como vas  a  tu otra casa; tenemos una casa para cuando estamos vivos y otra para cuando nos morimos. En Mallorca las dos son muy caras, siguiendo la tendencia inmobiliaria de las Islas Baleares, así que es una suerte heredar una tumba. Al menos sabes que tienes un lugar donde enterrarte y que no seras tan gravosa a tu familia una vez muerta. Para las dos  casas cada año se paga el IBI, que lo de recaudar impuestos no lo puede ignorar ningún ayuntamiento.

Dentro del recinto casi todo son tumbas con una estela con el nombre de la familia. Solo hay un pequeño lugar mas moderno con nichos (a mi no me gustan los nichos). El recinto es un gran jardín, con calles y con dos alturas que  salvan  la ladera del monte  en la que esta construido  el cementerio,  con unas escaleras centrales y majestuosas bordeadas por ficus, para unir las dos alturas.

Todas las calles están  bordeadas con árboles, sobre todo cipreses, ficus, arbustos aromáticos y adelfas romanas y todas las tumbas están adornadas con macetas y flores. Lo que no hay nunca, ni en verano ni en invierno,  son flores de plástico. 

Para mi es un lugar más de mi pueblo. Aquí no se va a llorar ni a dramatizar, simplemente existe y es necesario. Es el lugar al que han llegado mis familiares y donde, si tengo suerte, llegaré yo también. Es el sitio para recordar a todas las personas que he querido y con las que ya  no me puedo tomar una cerveza, ni tener una charla de café.

Me molesta el dramatismo que hay hoy con los muertos y los cementerios. Sobre todo me molesta que hayan cambiado la fiesta de todos nuestros santos por una fantochada de fantasmas, sangre de mermelada y disfraces de mal gusto. Realmente fantasmas y terror hay en todos los sitios menos en los cementerios. 

Hay fantasmas enormes entre nuestros políticos. Hoy que ha empezado la campaña electoral han salido todos a la calle, con sus mejores galas de embustes y  sus falsedades.

Hay fantasmas en el trabajo con compañeros que producen miedo y terror solo con verlos cada mañana.

Hay fantasmas entre los medios de comunicación con sus noticias falsas y su prepotencia.

Hay fantasmas en las redes sociales, donde al amparo del anonimato se pueden decir las mayores barbaridades. Las redes sí que son terroríficas.

Bueno estaréis de acuerdo conmigo que uno de los lugares más tranquilos que nos quedan son los cementerios y si además son bonitos mucho mejor.

Puerta de la sala donde esperan los familiares


Puerta de la administración 


Lápida funeraria de la tumba donde esta enterrado el albañil que construyo el cementerio en 1880


Comentarios

  1. Pues si... Te tengo que dar la razón en todito. Hasta la última coma.

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